Memorias del COVID-19, el libro escrito por un vendedor de dulces de Armenia que descresta a miles

El quindiano es amante de las letras y recopiló en sus escritos varias historias que conoció en su oficio diario. El hombre imprime sus textos con préstamos bancarios.

Jaime Hernán Betancur Cardona lleva varios años recolectando historias para contarlas en los libros que imprime con su propio esfuerzo.

Cada día sale a las calles de Armenia, en la capital del Quindío, a ganarse la vida como vendedor estacionario de dulces y minutos a celular, pero haciendo de las letras su mayor pasión.

Su más reciente obra es ‘Memorias del COVID-19 ’, un proyecto que recopila anécdotas desde que empezó la pandemia.

A esta nueva obra se suman otros dos textos que el autodidacta escritor ha impreso con préstamos bancarios.

Cabe resaltar que Jaime Hernán, antes de la pandemia, trabajaba en su tercer proyecto editorial.

Quería hacer un libro tipo revista, con personajes reconocidos, como políticos, psiquiatras, médicos, odontólogos, estudiantes, vendedores de la calle como yo

PRECISÓ.

 

 

“Les estaba tomando la foto y les estaba haciendo una entrevista para contar algo de la vida de ellos y su trabajo”, puntualizó el escritor.

No obstante, en marzo de 2020 cuando Jaime había empezado a preparar su trabajo de 30 y de los cuales ya tenía 9, la pandemia lo tomó por sorpresa.

“No tuve forma de seguir con el trabajo, me tocó desecharlo”, lamentó el escritor quindiano.

Con ganas de escribir, pero sin una idea de cómo hacerlo, Jaime echó mano a sus recuerdos para hacer su biografía. Sin embargo, una confusión en redes sociales le dio un giro a su idea.

Ante esto, prosiguió con su pasión por las letras y plasmó sus mejores textos en el libro que habla del coronavirus.

En 81 páginas, Jaime presenta relatos cortos de su vida personal, ideas, reflexiones sobre el paro nacional, su religión católica, y su cotidianidad.

Después de 13 años de su último libro, ésta es la tercera publicación que el autodidacta escritor logra con préstamos bancarios.

“Yo escribo muy mal, pero me gusta. La ortografía mía es pésima, malísima, la expresión, también, pero me gusta escribir y hago el intento”, confesó Jaime.

Finalmente, el vendedor informal precisó que uno de los mensajes que más desea compartir con sus lectores es que “nunca es tarde para nada”.

El libro de Jaime Hernán puede ser conseguido por las manos del propio escritor que se moviliza con su puesto de dulces por toda la capital del Quindío.

POR: BLU RADIO

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