Rafting de San Gil quiere ser modelo a nivel nacional

Hay más de 25 empresarios y profesionales de Santander, Cundinamarca, Huila, Tolima, Meta y Antioquia participando en el proceso.La unión de saberes busca un protocolo que además pueda ser modelo a nivel internacional.

Como en 1994, cuando San Gil se convirtió en la primera población de Colombia en la práctica del canotaje con un fin turístico, ahora los empresarios y guías turísticos se fijaron como meta convertir al municipio en primer destino piloto para la práctica de esta actividad en medio de la pandemia.

El grupo de trabajo se viene reuniendo desde hace un mes y poco a poco vienen dándole forma a un plan piloto, cuyo documento final espera ser presentado en los próximos días ante la alcaldía, para que desde allí se direccione al Alto Gobierno.

Jaime Mancena, guía y auditor de turismo, indicó que cuando empezaron a trabajar había un grupo muy pequeño y ahora hay más de 25 empresarios y profesionales de Santander, Cundinamarca, Huila, Tolima, Meta y Antioquia.

Con esta unión de saberes se busca un protocolo que además pueda ser modelo a nivel internacional, dijo Mancena.

La creación del documento se ha dado atendiendo los lineamientos establecidos por la Federación Internacional de Rafting (IRF, por sus siglas en inglés) y los parámetros establecidos por Ministerio de Salud en la resolución 666 de 2020. Nelson Velásquez, uno de los empresarios de este sector y el guía más antiguo de San Gil aún en ejercicio, explicó que el objetivo es confirmar a San Gil como un destino turístico siendo ejemplo en la aplicación de las normas de bioseguridad.

Apartes del documento ya fueron socializados ante las autoridades locales de turismo y deporte, y el objetivo es tenerlo completo para su revisión antes de dos semanas.

Tres momentos

El protocolo de rafting, ya cerca de ser finalizado, establece tres fases. La primera tiene que ver con la venta del producto, la capacitación y el transporte de los usuarios hasta el sitio de la actividad.

Fredy Hernando Merchán, empresario, indicó que se establece la venta virtual del paquete así como la firma del contrato del mismo. A la vez se plantea una primera capacitación virtual y recoger a los clientes en los sitios de hospedaje.

El segundo paso, relacionado con la actividad, es el que más tiempo les ha tomado definir a los expertos. Obligatoriamente los botes tendrían que ir con menos personas, que por el momento podrían ser cinco, incluyendo al guía. Normalmente son ocho. Ellos irían acompañados de dos kayakeros, que garantizarían la seguridad del viaje.

El problema con bajar el número de clientes es que los costos operativos no bajarían y los empresarios estudian qué opciones tomar para que la actividad siga dejando algún margen de rentabilidad.

La fase tres sería el desembarco y la entrega de los equipos que se tendrían que desinfectar.

Merchán indicó que esto no serían un problema pues ahora las empresas tienen suficientes equipos para ir rotándolos.

Ampliar el proceso
Hoy los profesionales de canotaje harán la primera presentación del protocolo de bioseguridad e higiene terminado. Se tomarán las observaciones y se llevará para que la alcaldía local lo estudie y se anime a gestionarlo ante el Gobierno departamental y nacional.
Este mismo proceso se quiere repetir con las otras actividades de deportes de aventura que se practican en la región y que son la base del sustento de muchas familias, estimó Jaime Mancena, guía y auditor de turismo, uno de los líderes de este proceso.
En la región Guanentina se calcula que por la crisis cerca de 300 guías de turismo de las diferentes actividades de turismo de aventura se quedaron sin trabajo por la pandemia.
Tomada: Vanguardia.
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