San Gil y Socorro se empiezan a quedar sin discotecas

Pagar arriendo es uno de los principales ‘dolores de cabeza’ de los empresarios, especialmente de esta clase de negocios como las discotecas, que tienen espacios amplios y tienen un valor alto.

Hay empresarios que en este momento buscan cómo vender por internet, otros a domicilio y en la última línea se sitúan los que sin más salidas piensan en recoger sus cosas y entregar sus locales comerciales.

Esta última decisión es la que están tomando los propietarios de las discotecas de San Gil y Socorro que entienden como el coronavirus llegó con la energía de una ‘rumba frenética’ para acabar con sus negocios.

“Usted se imagina una discoteca en donde la gente no se pueda tocar”, así, con ese ejemplo, Carlos Andrés Urzola Abadía, describe en tono irónico el futuro de su negocio.

Este empresario socorrano asegura que “ya aguantó lo que tenía que aguantar”, haciendo referencia al mes y medio que lleva su discoteca Berbeo cerrada. Su único pensamiento ahora es entregar el local en donde debe pagar arriendo.

Urzola asegura que hay un problema extra en la actualidad y es que el Gobierno Nacional dejó en manos el arrendador y el arrendatario el ponerse de acuerdo para hacer un posible ajuste al contrato existente y esto no siempre es posible.

Esta misma decisión de cerrar ya la asumieron en San Gil los propietarios de dos de los negocios con más historia en la región. A Carlos Pinzón Vega, propietario del Karaoke Sonata, que completaba 20 años en el mercado, lo tomó esta crisis en medio de sus planes de expansión.

Consciente de la imposibilidad de abrir su negocio por lo menos hasta los últimos meses de este año, Pinzón decidió entregar su local sobre la vía nacional y cancelar el proyecto de abrir un nuevo punto, que ya estaba bastante adelantado.

“Yo pagaba más de $3 millones de arriendo, si seguía al final iba a tener una deuda millonaria. Entonces entregué y pagué la cláusula de tres meses (…) Era eso o arriesgarme a no poder pagar después”, dijo este hombre de 38 años y que empezó su negocio en el 2000.

Pagar arriendo es precisamente uno de los principales ‘dolores de cabeza’ de los empresarios, especialmente de esta clase de negocios como las discotecas, que tienen espacios amplios y tienen un valor alto.

“Nosotros ya estamos desalojando porque los arriendos son muy costosos y uno entiende que los propietarios necesitan también esos ingresos”, explicó Julián López González, propietario de la discoteca Caña Brava, de la que es propietario hace 4 años, un negocio que tiene también dos décadas en el mercado.

López cree que, siendo optimista, su negocio podría volver a ver las luces de las noches en diciembre, pero hay que esperar. Los tres saben que están al final de la lista de empresas que volverán a funcionar después del COVID-19.

“Hay mucha incertidumbre y no sabemos cuando vamos a abrir ni bajo qué condiciones nos permitirían funcionar y así es muy difícil”, confiesa López.

Estos tres empresarios, sin embargo, mantienen la esperanza, así que aunque el letrero físico de sus discotecas dejará de funcionar, se mantendrán vigentes sus registros comerciales para volver a abrir las pistas de baile. “Este es un proyecto de muchos años, no lo puedo dejar morir”, confesó Urzola.

Un poco más optimista es Carlos López Murillo, propietario de la discoteca La Arenosa, que abrió sus puertas hace un año en el Socorro. Él por ahora no piensa en entregar su local, en parte porque logró acordar un nuevo precio al canon de arrendamiento.

López Murillo confesó que en este proyecto invirtió cerca de 40 millones y aún debe más de $30 millones, por eso no puede perder la esperanza de abrir pronto.

Entre San Gil y Socorro hay cerca de ocho discotecas, todas en graves aprietos económicos y con un futuro cercano poco prometedor.

Delis Paola González Corzo, directora ejecutiva de Fenalco, capítulo Sur de Santander, explicó que esta clase de comercios son muy importantes, porque además de prestar un servicio a los residentes de la región, hacen parte de la oferta turística de la región.

“Esto sin tener en cuenta lo más importante, que es el empleo que generan”, destacó González.

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *