Panorama desolador para las competencias de barriada

Cada fin de semana se realizan

“A la venta el agua, gaseosa, jugo, cerveza”, esa es la frase que más se escuchaba en las canchas de fútbol, microfútbol, y otros deportes en el área metropolitana de Bucaramanga y que ya no suena, debido a que todas las personas que hacían parte de estas competencias se encuentran cumpliendo el aislamiento preventivo obligatorio.

Ni hablar de los árbitros de los partidos, o de las personas que cuidan los vehículos mientras los deportistas aficionados disputaban sus ‘picaditos’ o de el encargado de arreglar las mallas de los arcos, todos están en serias complicaciones, pues los torneos están suspendidos hasta nueva orden.

Son docenas de personas las que ganaban sus pesos para vivir en estas competencias, como lo reconoció Enrique González, organizador del certamen que se juega en el barrio Manzanares.

“La situación es bastante crítica, porque de esto dependen muchas familias. La venta de hidratación, los helados, los árbitros, el que pone las mallas, es bastante preocupante. Esperamos que se solucione esto lo más pronto posible y que nos den la oportunidad de trabajar”, manifestó González.

Así como él, son docenas de campeonatos que están suspendidos y la situación no parece que vaya a volver a la normalidad por lo pronto.

“Los campeonatos a nivel de barriada están parados por el COVID-19. Estamos mirando la posibilidad de poder volver a la cancha, porque gracias a estos campeonatos vive mucha gente”, agregó Arcenio Bohórquez, director del Torneo de Corfugranadinos, que se juega en el barrio Nueva Granada.

La incertidumbre es total y, por ahora, los organizadores de los torneos no ven ‘la luz en el horizonte’, pues a estas alturas aún no se conoce cuándo se volvería a jugar.

cientos de torneos de barriada en Bucaramanga.

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