Covid-19 frustra el primer año profesional de María Camilia Osorio

Alcanzó a jugar el Abierto de Australia, pero ahora está en su c

03 de abril 2020 , 08:43 p.m.

Una vez contestó la llamada, lo primero que exclamó con su acentuado tono cucuteño fue: “¡Esto es duro! ¿Vio que cancelaron Wimbledon? ¡Qué tristeeeeee!”. Y es que este 2020 para la tenista colombiana María Camila Osorio marcaba su debut como jugadora profesional y ahora, debido a la propagación del coronavirus a nivel mundial, deberá esperar.

 

En entrevista con EL TIEMPO, contó lo que ha vivido y cómo esta cuarentena le ha cambiado sus planes. Contó su forma de trabajo.

¿No siente frustración porque en su primer año como profesional preciso llegó esta larga pausa?
Estoy tranquila. Son sentimientos encontrados los que uno tiene. Quería salir a comerme la cancha. Hoy en día son más las ganas que tengo de jugar. Vivo de esto, del tenis, de ir a jugar en una cancha, de estar corriendo, peloteando, mejorando mis golpes y ajustando mi saque, pero la verdad esta situación es algo que nadie puede controlar. Quiero decir que creo en Dios y creo que él tiene todo planeado.
Hay que captarlo, tener paciencia y esperar. Obviamente venía con una ilusión enorme, después de ganar el US Open Junior, y con toda la disposición de haber dado ese salto al profesionalismo. Afortunadamente antes de esta para pude jugar. Voy a enfocarme en lo bueno, en lo positivo y a cambiar muchas cosas.

¿No tiene ansiedad?
La verdad no me puedo quedar como ‘Dios, ahora no voy a jugar torneos’. Esa impaciencia me llevaría a que esta espera se me haga eterna. Siempre trato de mirar el lado bueno y aquí se puede hacer un trabajo físico importante y seguir fortaleciendo la mentalidad.

Alcanzó a jugar algunos torneos profesionales, incluida la fase de clasificación del Abierto de Australia…
Fue increíble, fue la mejor semana de mi vida. Sé que fue la fase de clasificación del Abierto de Australia y no el cuadro principal, pero es que desde los seis años ansiaba con jugar un grand slam, con ser la mejor tenista del mundo. Fueron muchos los sentimientos que tuve. Cuando iba entrando a la cancha para enfrentar a la serbia Natalija Kostic, en mi debut en el torneo, veía mucho colombiano, eso estaba muy lleno de mi gente con camisetas de Colombia. Entonces dije: ‘Dios mío, estoy acá jugando un grand slam, todo por lo que me maté”. Al principio tenía nervios, quería hacer todo rápido, ganar como fuera. Perdí el primer set, fui al baño y me tocó bajarle al 100 al corazón. Cuando volví a la cancha entré con otra cara y me dije que debía enfocarme y aprovechar. Finalmente gané ese primer partido y en segunda ronda perdí contra la china Xiyu Wang, jugando un buen partido. Qué semana linda.

¿Cómo le pareció lo que vio en esas escasas salidas en el mundo profesional?
Cuando uno entra en este mundo se da cuenta de que ninguna jugadora regala absolutamente nada, disparan hasta ganarte. Hay muchas cosas que debo mejorar para poder contrarrestar ese tipo de juego; todas le pegan, quieren reventar la pelota. Además, son mujeres grandes, y ahí es donde me doy cuenta de que tengo que seguir mejorando la parte física. De alguna u otra manera tengo que ser rápida, 10 veces más rápido de lo que ellas lo hacen para igualar la competencia, debo seguir acostumbrándome a la intensidad. La verdad lo veo duro, aunque es divertido, porque esto es de superarse, sobre todo a uno mismo, no hay que pensar en la otra, sino en uno mismo.

¿Cómo ha estado trabajando en esta cuarentena?
Tengo mis rutinas de entrenamiento, que me manda mi preparador físico para mantenerme bien, porque obviamente no puedo salir a correr. Hago caminadora y bicicleta para mantenerme fuerte. Trabajo mucho mi tren inferior. Ya con el tenis me toca contra los muros de mi casa (risas)… los tengo sucios, es que estoy desesperada por salir a jugar. Me salió hasta una ampolla, porque a veces no juego y cuando vuelvo me pasa eso.

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